Las voces críticas contra la carga policial que acalló los cánticos reivindicativos de la concentración que tuvo lugar en Iruñea para celebrar el 8 de marzo, arreciaron ayer desde diveros ámbitos. «Vicente Ripa ha vuelto a demostrar cuál es su verdadero trabajo en Nafarroa», denunció Askatasuna refiriéndose al delegado del Gobierno español en el herrialde. «Han utilizado la violencia contra las mujeres en una fecha tan reseñable como ésta», incidía también el sindicato abertzale LAB.
La cita era en la céntrica plaza del Castillo, donde la convocatoria de celebrar el 8 de marzo a pesar de las prohibiciones judiciales, fue respondida por cerca de tres mil personas. La música de la batukada y los ritmos festivos fueron pronto silenciados por los agentes que comenzaron a intentar quitar de forma brusca las pancartas que portaban algunas de las personas congregadas. A los pocos segundos, numerosos agentes de la Policía española se aproximaron y comenzaron las cargas.
«Quienes por un lado realizan pomposas declaraciones y actos diciendo indignarse por las agresiones y ataques que sufren las mujeres día a día no han tenido ningún problema en utilizar la violencia contra ellas», recriminaba el sindicato LAB en un comunicado. En esa misma línea, denunciaba que la agresión policial sufrida por «mujeres y hombres que reclamaban respeto, igualdad de derechos, medidas contra la violencia de género, evidencia que muchos posicionamientos institucionales y políticos de los sectores que ostentan el poder en Navarra no van más allá de ser actos de marketing y propaganda».
Críticas a Vicente Ripa
Askatasuna también se mostró dura con los responsables últimos de esta carga policial. A través de un comunicado, centró sus críticas en Vicente Ripa. «Al igual que sus precedesores, ha utilizado la brutalidad policial como carta de despedida», le reprochó. Le recordó, igualmente, que «Ansuategi, antes de dejar su cargo, golpeó a los padres y madres de las ikastolas. Iribas agredió a quienes protestaban por el asesinato de Anjel Berrueta. Ahora, Ripa golpea a las mujeres que reclaman sus derechos», puso de manifiesto esta organismo.
La Delegación del Gobierno en Iruñea, por su parte, argumentó el mismo sábado que se empleó «la mínima fuerza imprescindible», alegando que los concentrados hicieron caso omiso a las indicaciones de los agentes para que desistieran de llevar adelante la concentración, la cual había sido prohibida por el TSJN.
Sin embargo, las imágenes gráficas y los testimonios de los presentes ponen de manifiesto que la Policía española se empleó con brutalidad, ya que persiguió por las calles adyacentes a la plaza a quienes trataban de huir de las cargas. Lo que no ha trascendido es si algunas personas tuvieron que ser atendidas en algún centro hospitalario.