La responsable del Instituto Vasco de la Mujer asegura que muchas chicas ven la maternidad «como un castigo» porque les obliga a renunciar a su vida profesional.
El Instituto Vasco de la Mujer, Emakunde, acaba de cumplir 20 años de lucha por acortar la distancia social y laboral que separa a hombres y mujeres. Pese a los muchos logros alcanzados, su actual directora cree que «todavía queda mucho por hacer». En una entrevista realizada por Almudena Cacho, directora de 'Protagonistas' de Punto Radio, Izaskun Moyua repasa los principales retos a los que se enfrentan las mujeres: lograr un «justo reconocimiento» a su capacitación profesional, conciliar vida laboral y familiar «sin tener que bajarse de ningún tren» y acabar con la violencia de género.
-¿Dónde estamos en términos de igualdad?
-Las mujeres siguen estando en desigualdad en la mayoría de los ámbitos de la vida a pesar de los esfuerzos que hacen tanto ellas como la administración. Los datos son muy tercos.
-Si es difícil encontrar un trabajo bien remunerado para todos, lo es aún más para las mujeres.
-Cada vez hay más mujeres que estudian, que consiguen los mejores resultados académicos y, sin embargo, no hay una traslación lógica de esta situación al ámbito laboral. Con unos currículums estupendos, chicas recién licenciadas están teniendo más dificultades que chicos con unas condiciones bastante inferiores. La cultura del ámbito empresarial tiene que cambiar mucho para que estas mujeres muy capacitadas tengan una expectativa de vida laboral larga y productiva. También pesa su autoexigencia y la presión que soportan desde el ámbito social y familiar para que sigan atentas al cuidado de las personas, al mundo afectivo. Hay muchas mochilas que se están cargando a las chicas jóvenes.
-Conciliar la condición de madre y mujer trabajadora sigue siendo muy difícil. La maternidad se sigue considerando una barrera biológica cuando es la fuente que tenemos para la renovación social...
-...y productiva. Nos falta un camino enorme para cambiar la mentalidad de las personas. Una mujer que quiera ser madre tiene que ser premiada y apoyada, tanto por su gente más cercana como por la sociedad. Y no es lo que está ocurriendo. Para muchas chicas ser madre es un castigo, porque les obliga a renunciar a su vida profesional. Las administraciones debemos garantizar que la mujer no tenga que bajarse de ningún tren por ser madre.
-En el País Vasco, se han registrado 11.609 peticiones de permisos de paternidad en casi un año.
-Son buenas noticias. Es de justicia decir que hay hombres nuevos, que están revisando su masculinidad hegemónica, y que no están dispuestos a perderse la experiencia de ver crecer a sus hijos.
-¿Ha sentido la sensación opresiva del pensamiento popular que dice: 'qué pesadas estas mujeres, siempre pidiendo lo mismo'?
-Sí, eso está ahí... La lucha por la igualdad empezó hace mucho tiempo, pero ahora está muy efervescente por la apertura política y de pensamiento que estamos experimentado. Pero todavía hay gente que se plantea qué queremos y hasta dónde. Pues miren: queremos todo, porque somos la mitad de la ciudadanía, somo ciudadanas de primera categoría y queremos conseguir todo aquello que merecemos. Queremos compartir el mundo.
-¿Qué opina de quien cree que ser representante política por cuota y no por merecimiento es trampa?
-¿Por qué se presupone que las personas que van por cuota no están preparadas? Yo presupongo la capacitación para todas las personas seleccionadas para ir en las listas. La sociedad tiene dar una respuesta valiente a la histórica no presencia de mujeres en el ámbito político. La cuota es una medida temporal ante una una situación de desigualdad.
-¿Cree que es una frivolidad calificar a las mujeres como diábolo, cilindro o campana?
-No lo sé, lo que sí me preocupa es que se haga un esfuerzo por establecer la talla real de las personas. El fondo de la cuestión tiene mucho sentido.
-¿Qué pasa con el aborto?
-Me preocupa mucho que esté aumentado la cifra de embarazos no deseados en mujeres jóvenes porque es algo que no tiene sentido en la era de la información. De hecho, vamos a hacer un estudio porque queremos saber si nuestras chicas están negociando sus relaciones sexuales bajo estereotipos de género y sumisión. ¿Qué qué pasa con el aborto? Siempre es una moneda de cambio y lo que está en juego es la salud y la capacidad de decidir de las mujeres.
-¿Y cuándo dejarán las personas que dicen querer a sus compañeras de asesinarlas, de humillarlas, de vejarlas?
-Cuando mejore la posición de la mujer en todos los ámbitos, tanto personal como económico o político. La mayor desigualdad entre hombres y mujeres que es la violencia sexista.